Ministros Extraordinarios de la Comunión

Como creyentes que hemos respondido a la llamada de servicio que Dios nos ha hecho en medio de su Iglesia, somos conscientes de que el tesoro más importante que tiene la Iglesia es la Eucaristía, la presencia real de Jesús entre nosotros. Sin embargo, hay personas que, por edad o enfermedad, no pueden acercarse a recibir la Sagrada Comunión y requieren que se la lleven a casa o al hospital. Esa es, precisamente, nuestra misión: llevar el pan consagrado a los enfermos y acompañarlos en su situación, de manera que no solo somos portadores de la comunión, sino del consuelo que pueda dar ser escuchado o mantener una grata conversación. Además, los ministros extraordinarios de la comunión también desarrollamos nuestra misión en las celebraciones eucarísticas, en las que auxiliamos al sacerdote en el momento de la distribución de la comunión.

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