¿Queréis bautizar a vuestro hijo?

El Bautismo es la celebración litúrgica de la Fe más importante de todas las que se celebran en la Iglesia. Es el sacramento clave, el que da paso a los demás y, lo que es más importante, a la Vida Nueva en Cristo. Para la Parroquia es una alegría y una responsabilidad preparar a los padres y los padrinos de los niños que desean bautizar en la fe recibida de la Iglesia.

Los padres que deseen bautizar a sus hijos en la Parroquia deben vivir, principalmente, en la demarcación parroquial. No obstante, este detalle no es determinante; quienes no vivan en la demarcación, pero quieran bautizar a sus hijos en la Parroquia, deberán aportar una autorización de su párroco. Basta con eso.

Cuándo pueden celebrarse los bautismos

Los bautismos se celebran, ordinariamente, en el transcurso de cualquiera de las eucaristías dominicales. Se hace así para que quien va a ser bautizado sea acogido por la comunidad cristiana en la que se va a insertar; no tendría sentido celebrar el bautismo de forma intimista, con apenas unos pocos familiares. Al margen de esto, se puede elegir la misa que más se acomode a las necesidades de la familia –sábado, a las 20horas, o domingo, a las 12, 13, 14 o 20 horas–. La familia que, por circunstancias especiales, no puedan adaptarse a esta circunstancia, deberán ponerse en contacto con el sacerdote responsable de Pastoral Sacramental para buscar una solución.

En todo caso, para solicitar el bautismo, los padres deben acudir al Despacho Parroquial para recoger la Solicitud de Bautismo normalizada, la cual deberán rellenar, firmar y entregar, al menos, un mes antes de la celebración del bautismo. Este punto es vital de cara a programar los bautizos.

El cursillo formativo

Además de la Solicitud, tanto padres como padrinos deben acudir al encuentro formativo prebautismal, el cual se celebra, de ordinario, el último viernes de cada mes –salvo julio y agosto–, de 19 a 21 horas. En el encuentro se aborda la importancia del sacramento bautismal, además de conocer mejor la liturgia propia de este sacramento.

El cursillo es impartido por un equipo de matrimonios con una dilatada experiencia pastoral, que prepara cada encuentro hasta el mínimo detalle, siempre pensando en que padres y padrinos se sientan cómodos, acogidos, como si de su propia casa se tratara.

Ninguna de estas acciones –el cursillo prebautismal o el propio bautismo– tiene coste alguno. Nos regimos por las palabras de Jesús: «lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis». No obstante, es misión de todos los cristianos ayudar a la Iglesia en sus necesidades, cada uno según sus posibilidades. Padres y padrinos suelen expresar su generosidad y vinculación con la vida de su Parroquia de forma voluntaria y secreta, si así lo desean, mediante un sobre que se les facilitará en el Despacho Parroquial o la Sacristía y que entregarán al concluir el Bautismo.

Desde la Parroquia queremos animaros a vosotros, padres, y no poneros ningún tipo de traba innecesaria. Procuraremos adaptarnos a la realidad de la compleja vida que toca vivir a cada familia en este tiempo convulso que nos ha tocado. Y deseamos que el bautismo de los hijos sea para los padres y padrinos un revulsivo para replantearse la propia Fe y para revisar su actitud básica ante la misma la vivencia y participación en la misma y en la vida de la Iglesia. Como en el momento presente existen situaciones familiares complicadas os pedimos que, previamente, nos hagáis partícipes de vuestra situación para procurar echaros una mano en cuanto esté de nuestra parte.